Alcaldía de Cali, Cali Progresa Contigo

Convocatorias abiertas

Hasta el domingo 14 de julio de 2019

Inicio / Noticias / Articulos General / El festival de cine como espacio para la memoria

Noticias

Publicado en Artículos el 09 de Noviembre de 2017

El festival de cine como espacio para la memoria

Con un conversatorio y una charla inició el espacio de reflexión teórico-académica del FICCALI. La universidad del valle, el espacio para la socialización de las ponencias. 

La violencia es un tema inherente al audiovisual colombiano. Ante más de sesenta años de conflicto armado, el cine y otros lenguajes han retratado diferentes formas del horror. Las humanidades, principalmente, la filosofía, entablan posturas críticas y reflexivas ante la representación fílmica de los acontecimientos. Generar espacios de debate e interpelación es un deber de los circuitos de difusión cinematográfica, razón por la cual la presente edición del festival se ocupa de propiciar estas reflexiones.

La apertura fue ofrecida por el espacio Primer Plano, actividad liderada por el Museo Nacional de la Memoria perteneciente al Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH). Como invitados estuvieron los docentes de la Universidad del Valle: Guillermo Pérez La Rotta y Manuel Silva. Se inició con la proyección del documental La última trinchera (2017) de Ramón Campos Iriarte. El filme narra, a través de un diario, las experiencias del secuestro de un hacendado bogotano en la década de los ochenta, Rafael Iriarte, abuelo del director, por parte del grupo guerrillero ELN.  El contrapunto está en las imágenes recientes, rodadas en la selva, donde salen miembros de ese grupo armado promulgando sus ideales y la importancia de ser “la última guerrilla activa de américa”, tras la desaparición de las FARC por los acuerdos de paz.    

Dicha proyección, con un tono abiertamente periodístico, fue el abre bocas para una discusión sobre si hay o no una trasformación de los relatos ante la proliferación y aparente democratización tanto de los espacios como de los medios de difusión audiovisual. 

El panelista, Pérez La Rotta, expuso que la práctica audiovisual y tecnificación industrial han generado fenómenos aparentemente contrarios que afectan la producción y circulación audiovisual por dos motivos. Primero la centralización de contenidos, temáticas y formas de estatizar la imagen cumplen un papel político y son impulsados por los grupos económicos y de comunicación. Segundo la necesidad de expandir las experiencias narradas mostrando realidades que parezcan, alternativas, autónomas o soberanas.  

En adición, Silva Rodríguez cuestionó directamente el concepto de democratización respecto al quehacer audiovisual. “¿Qué es la democratización?, más personas haciendo más películas, ¡hay que pensar más allá de la producción, distribución y exhibición! Hay que empezar a pensar desde la mirada”. Su argumento propone ecosistemas de representación fijados en la sociedad. Una película por sí sola no puede fijar un recuerdo y el cine no se puede separar de otro tipo de representaciones.

Todas las representaciones del conflicto (incluidas las audiovisuales) están permeadas por corrientes ideológicas que forman consensos. La solución que propone Silva: narrativas que apunten al distanciamiento, fórmulas híbridas de narración y ensayo que permitan al espectador preguntarse sobre el porqué de sus posturas ideológicas y el qué hacer para que las situaciones del conflicto no sigan ocurriendo.     

La siguiente conferencia estuvo a cargo de Juan Carlos Arias, director del programa Artes Visuales de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. Preocupado por la representación audiovisual de las víctimas centró el debate en los problemas relacionados con su rostro. Por alguna afinidad a los puntos mencionados por Silva, propone que se ha consolidado una codificación lenguaje narrativo de los audiovisual ligado a una estructura (la estructura equilibrio, ruptura, equilibrio) usada sobre todo en documentales y  reportajes de noticieros de televisión.  Añade que hay que desnaturalizar la representación que se hace del rostro de las víctimas, resaltando el problema de los códigos es pensar que se piensan como trasparentes.

Como conclusión del primer día del encuentro se puede decir que reducir la distancia entre el cine narrativo y el experimental, en temáticas relacionadas con la violencia y el conflicto armado, son los pasos para resignificar la memoria representa en el audiovisual.  

El encuentro seguirá hoy con ponencias de María Fernanda Arias sobre los usos de las memorias en algunas obras colombianas recientes; la charla del experto argentino Gustavo Aprea sobre el testimonio fílmico para la reconstrucción del pasado. El último día, Pablo Mora hablará, sobre el vídeo indígena en Colombia, y la directora paraguaya Paz Encina sobre los estudios que la llevaron a hacer su film Ejercicios de memoria (2016).    
 
 

 

Compártelo en redes sociales